En lugar de sumar, restaba: coatzintecos
Con alivio militantes del Partido del Trabajo celebra la salida de Emigdio Larios , quitando un peso de encima la militancia petista en Coatzintla.
Y no es para menos: para muchos, Larios representaba un verdadero lastre político, alguien que en lugar de sumar, restaba. Nunca aportó estructura, nunca ganó terreno real, y lo más revelador: ni siquiera ha logrado ganar en su propia comunidad.

Su incorporación al partido oficialista no es vista como un logro, sino como un acto desesperado por seguir mamando de la ubre política. En un intento burdo por mantenerse vigente, Emigdio ahora se viste con los colores de Morena, pero sin el respaldo de las bases, ni el arraigo territorial. La maniobra es vista más como una muestra de oportunismo que de convicción ideológica.
El verdadero trasfondo de este movimiento apunta, una vez más, a Jorge Alanis, quien sigue construyendo una campaña artificial, alejada del sentir popular.
Al verse rechazado por las bases de Morena, Alanis recurre a ex petistas, ex priistas, y hasta a figuras recicladas sin estructura como Larios. La estrategia parece clara: si no puedes construir, compra lo que encuentres… aunque sea chatarra política.
Mientras Alanis presume la “suma” de personajes como Emigdio, en realidad exhibe su incapacidad para generar liderazgo propio. No hay consolidación interna, no hay trabajo territorial, solo fichajes improvisados que no hacen más que evidenciar la fragilidad de su proyecto. Morena en Coatzintla no lo respalda, y eso lo obliga a buscar en otras canastas lo que no ha sembrado en la suya.
Lo cierto es que con la salida de Larios, el PT se sacude una carga innecesaria, y Morena carga con otra figura sin brillo. Alanis, lejos de fortalecerse, se hunde más en una campaña que ya huele a derrota anunciada. Porque en política, los reflectores no sirven de nada si no tienes raíces. Y ni Emigdio ni Alanis las tienen en Coatzintla.
